Letras del mundoESCRITORES CONTEMPORÁNEOS
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15/04/2007Carlos Morán (Santa Fe/Argentina) El más vivo de todosEl más vivo de todos es el Rauli que ayer se cayó a las casas con un pollo entero. El abuelo ni lo dejó respirar porque ya estaba arrancando las maderas de la ventana y preparaba el juego y después de sacarle las partes podridas lo puso al juego y le tiró vinito del tetra y quedó tan rico que era para bailar. La Laucha dijo que era una porquería, que todo era una porquería y se puso a llorar, pero a la Laucha ni hay que llevarle al apunte porque para ella no alcanza ni el castillo de Alibabá, así que mejor salir por el aujero del fondo y buscar, aunque cada vez hay menos de menos y ni te alcanza ni para esto. El problema verdadero es el frío, la mama se abriga y se abriga pero no hay manera, porque el techo está todo con aujeros y te entra un chiflete que te agarra hasta el corazón y se te paspan los labios y no se puede ni decir ni una palabra porque en seguida te viene el dolor de garganta. Más problema hay cuando vuelve la lluvia que te moja todo y ni te podés defender porque cae por los aujeros del techo que el abuelo ni sabe arreglar ni el hombre que anda con la mama ni nadie y a mí tampoco porque ni sé por dónde empezar. Así que hay que meterse en los rincones y aguantarse. Uno, acá, tiene que aguantarse. Por ai se cae un cacho de la pared y hay que correrse rápido para otro lado porque si no ni te salvás del chiflete, pero en el otro lado está el abuelo o está la Laucha o está el hombre que lo único que sabe es chuparse con el treta y te da una con esa mano grande que tiene que ni te deja un hueso sano pero suerte que soy flaco y rápido y no me puede alcanzar. El agua sigue al lado mismo de las casas y tiene un olor a repodrido que no hay quien se la aguante pero la mama dice que más mejor no podemos estar y que tenemos que dar graciaadió que encontramos las casas cuando ni sabíamos ni para dónde ir. Porque el agua llegó de pronto al barrio y vino con el frío y vino con el chiflete y nos rompió la pieza y nos dejó con el culo al aire y don Juan no apareció más y nadie supo y nadie sabía nada en el barrio que era un puro griterío con los ladridos de los perros y los caballos que se ponían como locos y uno que andaba con los nervios de punta porque no había ni un lugar donde esconderse. En las casas somos como mil y hay que andar con cuidado porque se viene cada uno oloroso y con faca en la cintura y vino el Gurí que trajo el revólver y cuando se ponen con el treta se ponen como loco y mejor rajarse por el fondo y irse lejos, a ver si pescamo una mojarra o un sábalo o un bagre pero ni eso, el otro día saqué una zapatilla toda rota y después un tarro y lo único que pasan son la caja del tetra vacía, do botella y las bolsitas de plástico. El problema es el tetra y el otro problema son la pastilla porque cuando se ponen con esas se ponen todos locos y lo mejor es irse un poco lejos pero no hay lugar porque siempre está lloviendo y te pasan cerca los coso de Prefetura y te miran como si te quisieran bajar de un hondazo y hay que hacerse el tonto y hacer como que no esisten. Yo pesco, siempre ando con el ril y la caña y trato de sacar algo pero el agua se pudrió y los pescados salen todos muertos y podridos y lo que saco es una zapatilla rota y una botella de la cocacola. Los de Prefetura te tienen podrido porque ni hay una que los conforme. Vienen, miran, revuelven que te dejan las casas que es una porquería y después se van sin decir la menor palabra como dice la mama que cuando los ve vení dice otraveotraveotravé y se manda mudá a los fondos de donde vuelve cuando ya es de noche y hay que guardarse porque llegan lo tiro y cuando llegan lo tiro no te perdonan ni así. Decí que el hombre tiene una mano grande como un ropero y anda calzado y mejor ni te le acerqué porque te baja de la manopla que te da, pero lo negro quieren sacarte todo, hasta la botella vacía de la cocacola. Y se la quieren llevar a la Laucha. El hombre dijo que sí y le pidió al Gurí como tre treta y la puta que lo parió de plata pero la mama dijo que no y se puso mala y lo sacó a los sillazos y nosotros la ayudamos con las piedras. Pero de seguro que van a volver porque cuando hay hambre de mujer no hay quien te los pare, como dice el abuelo. Lo que tenemo es hambre de comida, cuando viene el camión de los soldado todo está bien porque ellos te dan la polenta y el arró y lo fideos, pero cuando no vienen porque se rompió el puente y hay un barro asqueroso que es todo un chiquero el hambre te empieza a apretá y a apretá y la panza te hace unos chiflidos y el dolor de la panza ni con el agua ni con el mate se te va, qué se te va ir. El abuelo necesita la indición, pero ni uno quiere venir para las casas para ponérsela, así que el abuelo anda medio que se cae y medio que se tira en las cubijas y no habla con nadie y a vece da miedo porque parece que se murió nomá. Tiene que tomá cosas caliente, dice la mama pero no hay de dónde, y ella dice que lo va a perder y entonces no aguanto más y me voy al fondo y salgo de la casa y tiro el ril a ve si sale algo y no sale ni mierda ni la botella de la cocacola nada porque lo único que hay acá es el barro y el plástico y la lluvia finita que se mete por toda parte, que no te deja ni cuando andas dispierto ni cuando te dormí. A lo negro lo que no se le pasa es el hambre de la Laucha, así que vuelven, la relojean, la siguen, le dicen barbaridá y la mama se pone bizca de la rabia que le da y le dice al hombre que lo saque a lo negro y al Gurí y el hombre no tiene gana, a él lo que le importa es la plata, aquí en las casas no hay ni un guita, grita el hombre, y ésta come por mil, y la señala a la Laucha que se viene conmigo y se sienta y ni quiere hablar con nadie porque lo que quiere es encontrar al Marcial y al Marcial ni se lo vio más desde que vino el agua. La Laucha viene y me dice que tiene un miedo que se caga toda, porque el hombre la quiso vendé por poca guita nomá y que la mama apenas que si se enteró y que si no se entera ya estaría con el Gurí que es más pior que las arañas y capá que la lleva a Buenosaire y ni la vemo más. El hambre es como un aujero en la panza que ni te deja respirá y la mama se queja y el abuelo parece muerto tirado entre las cubija y la Laucha llora porque el Marcial ni aparece y vinieron el Gurí con lo negro para hablá con el hombre y mandarse mudá con la Laucha y hasta a la mama parece que le está dando lo mismo así que la Laucha viene y me pide que la ayude. ¿Y de qué la voy a ayudar si con lo flaco que soy me hacen pomada con que me miren no más? Así que me voy a pescar y la primera vez que voy y saco un pescado flaquito que me lo como crudo, así como está y aunque me clave las ejpinas me siento mejo y si ella no quiere ir con el Gurí que no vaya que para eso ella decide así que mejor que se lo busque al Marcial y que se vaya porque en las casas ya ni se puede vivir como dice la mama. El que la tiene que ayudá es el Rauli porque es el más vivo de todos pero el Rauli se mandó mudá porque dijo que en las casas ni se puede estar y si vienen lo negro te machucan todo y no te van a dejar sano ni el cerebelo, así que se fue y si te he visto no me acuerdo como dice la mama y la Laucha tiene más miedo todavía. Qué la voy a ayudá, mejor vuelvo a ver si saco la mojarrita, si saco el bagre, si saco el sábalo si saco mucho sábalo podemo comer como lo reye como decía el abuelo que ni se levanta más y la mama dice que si tuviera la indición seguro que se sana pero lo de Prefetura te miran con un odio que te achuran todo y después se van y si te he visto no me acuerdo, así que se va a morir y la Laucha llora más porque esa te llora hasta cuando cae la lluvia así que ahora te llora todo el tiempo y en las casas hay miedo porque si no para seguro que el agua se viene y nos lleva como hizo con el barrio que ahora no está por ningún lado y hay agua y nada más. El abuelo tiene un ronquido feo, el hombre se pone loco y toma más y me manda un mamporro que suerte que soy flaco y puedo correr que si no me come todos los huesos, la mira a la Laucha y dice está noche te me va con el Gurí y la mama llora y ya no habla más. La única luz que llega viene de la calle porque en las casas ni velas tenemo. La mama le pone la compresa al abuelo y le quiere dar un mate cocido pero el abuelo lo gomita así que se vuelve un enchastre y ronca más y el hombre se pone loco y me larga un mamporro que me pega en la cabeza porque no me agaché a tiempo y quedo medio boludo mientras lo negro se me cagan de la risa. Después me pongo en un rincón y me limpio lo moco y ni en pedo voy a llorá, lo único que quiero es un chumbo para darle en la cabeza al hombre y a la negrada boluda que la miran a la Laucha y el Gurí que se la quiere llevá pero ella lo quiere al Marcial que desde que vino el agua ni se vio y no volvió nunca más. La Laucha viene y me dice ayudame que me va a llevá esta noche el Gurí. Pero en la noche y en lo oscuro el abuelo deja de roncá y la mama lo sacude y lo vuelve a sacudí y también lo sacudo yo y lo sacude el hombre pero el abuelo no responde y lo que pasa es que se murió. La mama se descompuso y le dijimos que se acostara un poco que cuando vinieran los de la Prefetura le vamos a decir que se murió el abuelo para que se lo lleven. Al hombre no le interesa esa cosa y se pone a tomá del treta con el Gurí que vino a llevarse a la Laucha y ya está, y ella me agarra el brazo y se pone a temblá y yo siento lo moco que mojan toda la cara y digo que el Rauli tendría que estar ahora y también el Marcial pero no hay ni en las casas ni en ningún lugar. La mama no puede más y llora y yo le digo acuéstese mama y los otros, lo negro, el Gurí, el hombre, andan en pedo no más y yo le digo duérmase que yo me quedo dispierto y la mama se envuelve en las cubijas y se pone a roncar y me apuro y le digo a la Laucha andate patrás y ni respirés. Los coso de la Prefetura me miran como se mira a un moco, a un poquito de mierda, pero a mí ni me importa y les digo que se murió el abuelo y que lo vayan a buscar. Hay un frío de mierda y me tiemblan los güesos pero todavía hay que volver a las casas y va a ser lo mejor que lo negro y el Gurí y el hombre se empeden porque si me abarajan de un mamporro seguro que me matan. Es más pesau que las piedras el abuelo, ayudame, le tengo que pedir a la Laucha, ni hablé ni grité ni que te escuchen. Suerte que en lo oscuro no se ve ni lo que se respira. Tiramos, tiramos, salimos por el aujero del fondo, ni hablé, le digo a la Laucha hablando bajito, no doy más pero hay que seguir hasta el agua que está ahí no más. Y entonces llegamo. Y entonces lo tiramo. Chau abuelo digo al ruido que se hunde. Después voy y le digo a la Laucha que se ponga en las cubijas del abuelo y ella que no, que no quiere, pero cuando estoy por chirliarla escucha la carcajada del Gurí y deja de protestar y se escuende y se tapa toda sin que yo le diga nada más. Después vienen los de la Prefetura y piden por el cuerpo del abuelo y que quién les avisó dice el hombre pero ellos no dicen nada y yo me escuendo y la mama llora cuando uno agarra de una punta la cubija y el otro la agarra de la otra y de un golpe seco la ponen al fondo del camión y se van. Pior que a un perro, llora la mama y yo me quedo afuera mirando cómo se va la luz chiquita del camión hasta que no la veo más. No bien afloje la lluvia y salga otra vez el sol me voy a ir a pescar. A lo mejor saco un bagre entero y se lo llevo a la mama y lo comemo y lo regamo con vinito y lo ponemo a bailar. 15/04/2007 19:51 Autor: La Dirección. Enlace permanente. Tema: Narraciones. No hay comentarios. Comentar. 14/04/2007Jorge Luis Borges (Buenos Aires/Argentina) Mis librosMis libros (que no saben que yo existo) son tan parte de mí como este rostro de sienes grises y de grises ojos que vanamente busco en los cristales y que recorro con la mano cóncava. No sin alguna lógica amargura pienso que las palabras esenciales que me expresan están en esas hojas que no saben quién soy, no en las que he escrito. Mejor así. Las voces de los muertos me dirán para siempre. Oda escrita en 1966 Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete que, alto en el alba de una plaza desierta, rige un corcel de bronce por el tiempo, ni los otros que miran desde el mármol, ni los que prodigaron su bélica ceniza por los campos de América o dejaron un verso o una hazaña o la memoria de una vida cabal en el justo ejercicio de los días. Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos. Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo cargado de batallas, de espadas y de éxodos y de la lenta población de regiones que lindan con la aurora y el ocaso, y de rostros que van envejeciendo en los espejos que se empañan y de sufridas agonías anónimas que duran hasta el alba y de la telaraña de la lluvia sobre negros jardines. La patria, amigos, es un acto perpetuo como el perpetuo mundo. (Si el Eterno Espectador dejara de soñarnos un solo instante, nos fulminaría, blanco y brusco relámpago, Su olvido.) Nadie es la patria, pero todos debemos ser dignos del antiguo juramento que prestaron aquellos caballeros de ser lo que ignoraban, argentinos, de ser lo que serían por el hecho de haber jurado en esa vieja casa. Somos el porvenir de esos varones, la justificación de aquellos muertos; nuestro deber es la gloriosa carga que a nuestra sombra legan esas sombras que debemos salvar. Nadie es la patria, pero todos lo somos. Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, ese límpido fuego misterioso. Un lector Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído. No habré sido un filólogo, no habré inquirido las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras, la de que se endurece en te, la equivalencia de la ge y de la ka, pero a lo largo de mis años he profesado la pasión del lenguaje. Mis noches están llenas de Virgilio; haber sabido y haber olvidado el latín es una posesión, porque el olvido es una de las formas de la memoria, su vago sótano, la otra cara secreta de la moneda. Cuando en mis ojos se borraron las vanas apariencias queridas, los rostros y la página, me di al estudio del lenguaje de hierro que usaron mis mayores para cantar espadas y soledades, y ahora, a través de siete siglos, desde la Última Thule, tu voz me llega, Snorri Sturluson. El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa y lo hace en pos de un conocimiento preciso; a mis años, toda empresa es una aventura que linda con la noche. No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte, no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd; la tarea que emprendo es ilimitada y ha de acompañarme hasta el fin, no menos misteriosa que el universo y que yo, el aprendiz. Un lobo Furtivo y gris en la penumbra última, va dejando sus rastros en la margen de este río sin nombre que ha saciado la sed de su garganta y cuyas aguas no repiten estrellas. Esta noche, el lobo es una sombra que está sola y que busca a la hembra y siente frío. Es el último lobo de Inglaterra. Odín y Thor lo saben. En su alta casa de piedra un rey ha decidido acabar con los lobos. Ya forjado ha sido el fuerte hierro de tu muerte. Lobo sajón, has engendrado en vano. No basta ser cruel. Eres el último. Mil años pasarán y un hombre viejo te soñará en América. De nada puede servirte ese futuro sueño. Hoy te cercan los hombres que siguieron por la selva los rastros que dejaste, furtivo y gris en la penumbra última. El hacedor Somos el río que invocaste, Heráclito. Somos el tiempo. Su intangible curso acarrea leones y montañas, llorado amor, ceniza del deleite, insidiosa esperanza interminable, vastos nombres de imperios que son polvo, hexámetros del griego y del romano, lóbrego un mar bajo el poder del alba, el sueño, ese pregusto de la muerte, las armas y el guerrero, monumentos, las dos caras de Jano que se ignoran, los laberintos de marfil que urden las piezas de ajedrez en el tablero, la roja mano de Macbeth que puede ensangrentar los mares, la secreta labor de los relojes en la sombra, un incesante espejo que se mira en otro espejo y nadie para verlos, láminas en acero, letra gótica, una barra de azufre en un armario, pesadas campanadas del insomnio, auroras, ponientes y crepúsculos, ecos, resaca, arena, liquen, sueños. Otra cosa no soy que esas imágenes que baraja el azar y nombra el tedio. Con ellas, aunque ciego y quebrantado, he de labrar el verso incorruptible y (es mi deber) salvarme. Las causas Los ponientes y las generaciones. Los días y ninguno fue el primero. La frescura del agua en la garganta de Adán. El ordenado Paraíso. El ojo descifrando la tiniebla. El amor de los lobos en el alba. La palabra. El hexámetro. El espejo. La Torre de Babel y la soberbia. La luna que miraban los caldeos. Las arenas innúmeras del Ganges. Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña. Las manzanas de oro de las islas. Los pasos del errante laberinto. El infinito lienzo de Penélope. El tiempo circular de los estoicos. La moneda en la boca del que ha muerto. El peso de la espada en la balanza. Cada gota de agua en la clepsidra. Las águilas, los fastos, las legiones. César en la mañana de Farsalia. La sombra de las cruces en la tierra. El ajedrez y el álgebra del persa. Los rastros de las largas migraciones. La conquista de reinos por la espada. La brújula incesante. El mar abierto. El eco del reloj en la memoria. El rey ajusticiado por el hacha. El polvo incalculable que fue ejércitos. La voz del ruiseñor en Dinamarca. La escrupulosa línea del calígrafo. El rostro del suicida en el espejo. El naipe del tahúr. El oro ávido. Las formas de la nube en el desierto. Cada arabesco del calidoscopio. Cada remordimiento y cada lágrima. Se precisaron todas esas cosas para que nuestras manos se encontraran. 14/04/2007 20:43 Autor: La Dirección. Enlace permanente. Tema: Poesías. No hay comentarios. Comentar. 12/04/2007Oscar Portela (Corrientes/Argentina) La violencia está en nosotros Penalización, violencia, criminalidad Entre las condenas del código de Hamurabi desde la arcaica Babilonia a las penalizaciones más sofisticadas - ejemplo inyección letal para pena de muerte en los Estados Unidos- existe solo un problema de “mise en escena” que separa el aparente acto de crueldad de la puesta en escena de muerte, minimizando lo que constituye la devolución de la reparación o condonación del acto de trasgresión social, (muerte, violación o robo) tras la apariencia de la ausencia del dolor físico y las torturas infligidas, de acuerdo a la perdida sufrida por el conjunto de la comunidad de acuerdo a la gravedad del daño cometido: sería imposible enumerar los actos de castigo y tortura ensayadas por la diversas culturas de acuerdo a la reparación exigida por el conjunto normativo de esta o aquella comunidad y la naturaleza de la penalización determinada por las mismas. Es común hoy en la jerga del periodismo irreflexivo oír hablar de nuevas formas de pacto social, o mejor aún parodiando a Rosseau de nuevas formas de Contrato Social. En realidad las “comunidades” pueden aún prescindir de la conformación de un Estado y es el Estado el que necesita de pactos sociales o contratos sociales que se dan en el marco de una jurisprudencia determinada, para así evitar la disolución de todo acuerdo de partes. ¿Cómo se da el Estado a si mismo una memoria que regule las relaciones sociales cuando de constituir una maquinaria socio-deseante se trata? Ya no se trata de “una comunidad arcaica, segura en sus “creencias”, con sus jerarquías simbólicas y no maquinicas, sino de un aparato que debe funcionar según las leyes de las operaciones entre el crédito y las acreencias para lo cual el Estado debe poner a funcionar una memoria colectiva. El Estado como maquinaria opresiva crea el contrato social en base al crédito y la deuda como formas de someter al animal hombre gregarizandolo mediante el cumplimiento de cualquier interdicto que sea cometido por este, elevando la deuda y el castigo según los perjuicios cometidos contra la sociedad. Todo Contrato Social nace pues de un acto de violencia de un aparato estatal que teóricamente consolida un Estado de Derecho. En la practica veremos como la historia, considerada linealmente y según los preceptos éticos y morales de una comunidad dada según tiempo y ámbitos culturales, se desmorona cuando el hombre fijado como animal de razón por la filosofía griega, constantemente reconstruye la interna conexión entre profano y lo sagrado, con la finalidad de responder a su naturaleza más honda en la cual la crueldad cumple una función simbólica constitutiva y la misma relación Dioses y Hombres (sacrificios incluidos ) a tenor de una visión asincrónica de lo histórico pone al hombre de la hipersofisticada razón consumada en técnica a un paso de lo “subhumano” y no de lo inhumano, como querrían los defensores de un nuevo Contrato Social. Penalización y violencia El Estado de Derecho es una excepción nacido de la violencia impuesta al animal hombre: Jacques Derrida a escrito paginas definitivas sobre esto resucitando en "Fuerza de Ley" la tesis benjaminiana de que la Ley es impuesta a la sociedad siempre como acto de violencia. Pero esta misma preceptiva filosófica fue la desarrollada por Nietszche en su "Genealogía de la Moral", considerado por Deleuze como el más importante ensayo sobre antropología social del siglo XX. La moderna tesis de Giorgio Agambent de que la suspensión del estado de derecho como forma de mantener la misma esencia del derecho, es pues, si no inútil, estéril desde el punto de vista conceptual y formal porque ya toda “ley” constituye en si un acto de violencia. Solo así se explica que el más arcaico de los mitos- el de “justicia” como devolutiva del bien escamoteado- siga constituyendo la misma sustancia de todos los códigos penales del mundo. Pues bien : si los largos procesos de tabuisación son los soportes que evitaron por largo tiempo las trasgresiones la ley, los castigos por transgredir o profanar la ley, sea esta de naturaleza divina o meramente humana por más terribles que hayan sido se han mostrado a lo largo de la historia - pena de muerte bajo torturas terribles , quema, empalamiento y hasta emparedamiento de un ser humano vivo- estériles para evitar los actos de violencia que llevan consigo el propio holocausto de la persona cuando de motivos políticos se trata: (el terrorismo moderno, los antiguos martirologios religiosos), motivos de fe, profanación o simplemente de transgresiones a veces sicopáticas del orden establecido. Totemismo y violencia Cualquier objeto que cause a la vez o retrotraiga a una escena primitiva de violencia debe ser considerada, propia del totemismo: el tótem no es solo un “objeto” creado para trazar la complicada cuadricula de aquello que no debe ser trasgredido. El tótem es esencialmente una fuerza primitiva encarnada a la que se debe adorar porque resulta propicio a los deseos compulsivos del hombre atado a la fuerza de ley. En "El señor de las Moscas" el genio poético de Goldwin nos permite reconstruir sin graves estudios etnológicos un periplo en el que se nos muestra como el “hombre”-ese animal no fijado- (Nietszhe) , se halla hoy en púberes a poca distancia de la crueldad carnívora y violenta del hombre primitivo. Arrojados por el hundimiento de un lujoso buque a una isla desierta y abandonados a las fuerzas degradantes de la naturaleza un grupo de estudiantes londinenses reconstruyen un orden social donde va a imponerse la fuerza y la irracionalidad , sobre la fragilidad física y especulativa de quienes niegan a volver a la magia de la adoración totémica (la cabeza de un jabalí cazado como en tiempos primordiales) : la muerte y segregación del más débil son las consecuencias de pocas semanas a la intemperie en las cuales los paradigmas culturales de los estudiantes ingleses quedan barridos por la fuerza de las cosas. Se trata por supuesto de un alegato sobre el mal y la barbarie que dormitan en el hombre pero el o los totemismos, arcaicos o hipermodernos, un Dios del candomblé o una computadora son adorados del mismo modo fetichista y utilizados para transgredir todo orden social basado en la fuerza de ley. Recordemos el imperio de las motocicletas en la década del 50 y hoy la vuelta a los tatuajes, (aros, ajorcas en narices y orejas etc., etc.) formas totémicas de retorno a la pulsiones y re-territorialización de cuerpo y deseo (ambos manipulados por el mercado de un mundo que a pesar de todo constituye un mapa o un engrama donde la fuerza de ley se impone también - paradojalmente- fracasan, y en la cual los arcaísmos y la hipe racionalidad , conforman un tejido en el cual se recicla la necesidad tanto de la violencia sin razón - la trasgresión pura - o el automatismos de robots miméticos tan ingenuos como mortales. Esto que llamamos paradoja se denuncia como Sociedad de la Rivalidad Mimética en la cual los deseos - antes secularizados- están librados a un tipo de serialización en orden al consumo y la competencia, lo cual crea una psicosis que serializa el mismo acto criminal. Las sociedades a las que Michel Foucault a denominado disciplinarias y toda sociedad lo es en esencia se han mostrado a lo largo de la historia impotentes para desarrollar lo que el mismo filosofo ha llamado tecnologías del yo que permitan una convivencia que erradique toda violencia y toda punición del seno de la comunidad: Foucault escribe sobre la tan temida razón de Estado. Hoy la expresión Estado evoca “arbitrariedad” o “violencia”. Pero en aquella época se entendía por ello una racionalidad propia del arte de gobernar racionalmente.Por aquellos años, los últimos de su vida, Foucault escribe: "Lo que asusta del humanismo es que presenta cierta forma de nuestra ética como modelo universal para cualquier tipo de libertad. Me parece que hay más secretos, más libertades posibles y más invenciones en nuestro futuro de lo que podemos imaginar en el humanismo, tal y como esta representado dogmáticamente de cada lado del abanico político: la izquierda, el centro, la derecha". El problema para los humanismos desde Nietzsche a Heidegger - quien es quien fue más lejos de cara al futuro y para el mismo Foucault- , es que se da por contestada ya ciertas preguntas sobre las cuales reposa su ansiedad de poder (saber) que es el hombre: que es el poder, cual es la esencia de la técnica. En términos kantianos que puede el hombre. Y si el hombre como Yo, sujeto, identidad no está ya y todo tribunal trascendente se ha borrado del horizonte, ¿con que “derecho” y en nombre de que tribunales se aplican las distintas formas de castigo para que aquello que fue substraído agresivamente pudiese ser devuelto a la sociedad por medio de la punición violenta? Pero lo que Foucault denomino tecnologías del yo han quedado retrasadas frente a la colonización de las pulsiones de los sujetos por medio de las técnicas de la comunicación en el mundo de hoy: el mismo panóptico benthamiano en el que basó todavía su vía de visibilidad absoluta del sujeto castigado a desaparecido bajo el volcán en erupción de otras formas de las tecnologías del yo que paradojalmente crean violencia a partir de la pasividad absoluta de un sujeto “espectral”- (el asesino serial )- casi virtual, el hacker que inventa modos de estar sin estar con el “otro” en medio de la noche de una pc, la visibilidad ya “absoluta” de estos fantasmas mediante formas refinadas de detección de los emisores de mensajes y la revisión de estos - emails, mensajes de texto de teléfonos celulares - etc.- en manos de un hermano omnipresente :las nuevas formas del Estado forman el tejido del poder mundial más allá de los Estados Naciones. En éste sentido, George Orwell en “1984” fue más lejos que muchos filósofos cuando sofocó toda rebelión de cualquier pulsión deseante aplastándola por la mirada omnipresente del Dios de la técnica: ya no había afuera y adentro sino esclavos que no podían revelarse allí, en esa "cave" (cueva) platoniana” donde solo los censores descifraban cualquier tipo de mensaje emitido a un prójimo. Sin embargo tampoco la ficción a llegado en la realidad tan lejos. A la violencia de la técnicas de la comunicación se contesta con las mismas formas de violencia: el afuera y el adentro social se a escurrido de las cárceles y los estos mismos grupos apartados de la sociedad en las cárceles han puesto en jaque el sistema reconstruyendo pactos sociales en los mismos penales, modificando relaciones con los grupos pertenecientes al mundo de la delincuencia que opera en libertad. De modo tal que - Estado de San Pablo Brasil mayo 2006 - puedan actuar de modo soberano o en los dos ámbitos, redoblando su poder contestatario frente a un Estado que se debate en la contradicción de que lo disciplinario, lo que ha dejado de ser efectivo en el control de la violencia que surge no solo de diversas causas o estamentos sociales sino que amenaza con hacer de cualquier sujeto, no importa su edad, su credo religioso ni sus paradigmas culturales, un criminal. La violencia actual Un niño palestino convertido en bomba humana, niños púberes armados robando en una Escuela, pequeños Hackers jugando con el arma mortal de un personaje virtual - en éste caso una niña - invitando y seduciendo a hombres maduros vías Chat, son potencialmente tan peligrosos desde el punto de vista la sobrecarga de agresividad como un asesino serial que emplea los mismos métodos para sodomizar niños. Frente a “La muchedumbre solitaria” de Riesman, las nuevas “caves” en la cual los murciélagos penden de las estalactitas esperando la noche (el día también es vacuo para la violencia armada) y la fragmentación de un renovado pacto de convivencia en la sociedad hipertecnificada: “grupos” que describió magistralmente Anthony Burgess en “La naranja mecánica, -pequeños hombres-lobos que más acá de toda noción ética de pacto social crean sus propios códigos, su propio idioma (Burgess mezcló el ruso con el ingles para lograr el esperanto que sus criaturas necesitaban) y se lanzan a la destrucción que Dostoievsky vio con ojos de águila venir desde otros siglos. Burgess (su mujer había sido violada y había perdido el hijo a manos de lobeznos) lo que significo su posterior estado depresivo y el alcoholismo que la llevaría a la muerte, duda en condenar - se trataba de los primeros síntomas de la actual descomposición y fragmentación social en los 70 - y apostar por una visión maniquea de la realidad: descree de los procesos robóticas de readaptación y tal vez se incline nietzsceanamente por hacer notar que nos encontramos entre una razón imperial que no a conseguido domesticar al animal que hay en nosotros y la necesidad de reconvertir pulsiones auto y destructivas. Pero denota esta aporía antes que nadie. Los códigos penales La anomia ética que significa la desaparición del sujeto - muerte de los humanismos- esa identidad a veces nómade que clasificó y difundió Deleuze: la muerte de todo proceso de tabuisación e insignificado de la palabra trasgresión significan el modo completo de la anorexia moral - el nihilismo absoluto - en el cual se desarrolla la vida del “sujeto” en una sociedad sin vida comunitaria. Penalizar cada día con mayor fuerza los delitos cometidos contra la sociedad no solo son estériles sino llaman a posteriores rebeliones al margen de . De esto se trata cuando se habla de reformar los códigos penales y penalizar a sujetos cada vez más jóvenes. Y es acá donde la ley aprobada antes en Chile por el presidente Lagos que castiga a niños de catorce años equivoca el intento tanto de dar seguridad a la sociedad como el de “crear” figuras de sujetos ausentes, porque un niño de catorce años, no es ni más ni menos que un polimorfo perverso que ni siquiera tiene una identidad genitalmente dada en forma definitiva, sino un espectro que puede ser conducido y explotado - “ de ahí la prostitución infantil en crecimiento- para cualquier trabajo fuera de los márgenes de la fuerza de ley. Y el equipo Blumberg en Argentina, que también propugna esta reforma, también aquí equivoca el camino. Solo el dolor de un padre dañado puede poner como ejemplo los ejércitos de salvación en los Estados Unidos cuya tarea frente a la más mínima trasgresión, da luz verde al Estado para considerar peligrosos a púberes e internarlos en cuidados simulacros de penales en los cuales se los “re- adapta” a una comunidad que espera ser deconstruida en su misma constitución de gregarización acerca de pulsiones atávicas que la “ratio” no ha podido comprender. Aquí tenemos otro ejemplo más de la profecía de Orwell llevada a la práctica por un Estado insano - que obliga a la psicotización y el autismo de los "video games" y al mismo tiempo castiga esta nueva forma de Paideia - lo que muestra el fracaso de un modelo y una manera de comprender la historia y el fenómeno hombre en la misma proyección de su dinámica estructural. Al mismo tiempo recordamos la amarga lección de Burgess cuando el chico malo” es sometido a torturas psicológicas - hasta a llegar a odiar lo bueno que lleva en sí -su amor a Beethoven- una manera más de gregarizar las pulsiones que como el magma de los volcanes está en perpetua erupción hasta el final estallido y la destrucción final. Usos de la libertad negativa Los usos de la libertad negativa que trajo consigo una sociedad de consumo, masificada - despersonalizada- se vuelven y volverán cada vez más insurgentes contra ésta. El o los peligros están ya en manos de púberes que comienzan a vivir la imaginación de lo virtual antes que las infinitas posibilidades que ofrece y ofrecerá la cha-existencia creadora con el Otro. De ahí que esta ruta ya probada y solo ahondada en forma sofística en este momento se mostrará en el futuro como lo que es. Simple contradicción de las visiones dogmáticas de lo humano que deben ser revisadas cada día más y deconstruidas para desde este punto de vista plantear nuevas formas de paideia y pactos sociales de convivencia que hagan a la esencia de una verdadera comunidad. 12/04/2007 20:44 Autor: La Dirección. Enlace permanente. Tema: Ensayos. No hay comentarios. Comentar. Eric Curthés (Francia) El libro [1]Iker Boutin, desde sus primeros años, todas las noches se dormía recitando un libro. ¿Qué libro? No lo sabía, el hecho es que en este momento preciso que precede al adormecimiento, las páginas y las líneas y los miles de caracteres chiquitos empezaban a desfilar por su cabeza, sin que pudiera intervenir lo mínimo en esa verbosidad infernal. A veces conllevaba unas consecuencias fastidiosas en su comportamiento, andaba de lo más distraído, hasta se pasó un día entero de invierno en el colegio llevando charentesas[2]… Conviene decir que a la mar de escritos desfilando ante sus ojos, era preciso añadir unas pesadillas recurrentes que atormentaron su infancia, impidiéndole que la gozara plenamente y dándole al mismo tiempo una conciencia precoz del miedo… La casona era antigua, en el número ocho de la calle Louis Barthou, a un paso de la calle Pierre Loti, en un villorrio insular de la Costa Atlántica, que todos reconocerán….Le parecía a uno que la habitaban un aluvión de demonios cuando la tormenta se apoderaba de la casa, Ellos solían visitarlo y despertarlo sobresaltado, como si se encontrara en el clímax del libro que lo atormentaba en lo más íntimo… Por ello le causó un inmenso pavor a su profesora de francés, la Señora Hourin, en efecto, en segundo año de secundaria, cuando ella les pidió a todos los alumnos que contaran un sueño, él le redactó como doce páginas, con persecuciones por túneles, cloacas, personajes realmente de terror, sacados de sus sueños, que impactaron muy feo en la dama, solterona-litero- clitorido- endurecida de 39 años y de las que se afilian a clubes de treintañales incasables, hasta el final de su vida. Iker era pues un niño habitado por quimeras, en la familia le sugirieron que sus antepasados eran descendientes de corsarios españoles, los cuales en realidad formaban parte de los visitadores de la calle Louis Barthou, como los Vauzelle que vivieron en esta misma casa, unos cien años antes, y como otros monstruos imposibles de identificar, a excepción de una Virgen Blanca, que acostumbraba levitar por su habitación, bañada de luz e irradiando la Bondad… Pero volvamos al tema de su libro, el que lo proyectaba en verdad a esos abismos de donde sólo un grito te saca, sólo el Miedo llevado a sus paroxismos y tu corazón que late, late como para romperse, una infancia que rima con muerte, una infancia que Iker arrastra como una maldición, que hace que parezca cansado al día siguiente en la escuela, como ausente, en este sentido, la geometría siempre tuvo para él, el sabor de un viaje que nunca más podría emprender… Pero en conjunto y pese a sus lagunas en matemáticas, el niño obtenía resultados correctos en suma, sus padres desde luego estaban zozobrados por tantas pesadillas seguidas, que les quitaban el sueño a todos, mas lo achacaban a los “defectos” como decían del viejo y pesado caserón de piedras, inclinado como nave austera, encallada en la costa baja, habitada por aufragadotes extremos que desde ese lugar, en la habitación de la planta baja de la calle Louis Barthou, tiraban los muertos al agua… Por lo demás, en la isla proliferaban los descendientes, no tan lejanos, de los aufragadotes. Los pobladores de La Rémigeasse, un puertito de la costa oeste, o los de Chaucre, al noroeste, parecían levantarse por la mañana para comer carne humana. Las familias Crochet o Coquet ilustraban perfectamente el difícil paso de la libertad del asalto a un barco embarrancado[3] a lo aburrido de la pesca de cabotaje, que no alcanzaba para nada… Pues Iker se pasaba las noches peleando con fantasmas de aufragadotes o náufragos, almas vagabundas que habitaban la isla por las noches y le quitaban el sueño. Acaso, ¿eran las historias que escuchaba antes de dormir, relatos de agonías y arrepentimientos[4], que no habían tenido tiempo de escribir, ficciones que iban recorriendo sus noches y las de otros niños soñadores? Porque, ¿quién podría afirmar que era realmente el único en tener tales pesadillas? En cuanto a los días en el colegio o en la calle, con su hermano Carlus, se los pasaba repitiendo las peleas y fechorías de los bucaneros alados que poblaban sus noches. No pasaba un solo día sin un reto, sin un encuentro con las pandillas rivales, y a veces, no les sobraban las fuerzas para volver más o menos ilesos a casa, en efecto, los derechos de varec de los retoños de los raqueros, se habían transmitido de generación en generación, en la isla de los Ladrones[5]… El miedo, lo experimentó una noche de tormenta, cuando tuvo que remontar solito, al anochecer, el interminable callejón des Jaulins, y que el viento del noroeste parecía dar bofetones a todo lo que encontraba a su paso. La isla de los Ladrones, presa de las oleadas, vacilaba en sus sísmicas fundaciones, Iker tenía que caminar solito hasta Rulong, a un kilómetro de la casa, por un callejón espantoso. Parecía un títere, con su lechera, y aquella noche, creyó volar. Caminando de vuelta, con el miedo y el viento encima, Iker se puso a volar literalmente, y tuvo la sensación de alcanzar la calle Louis Barthou, sin pisar una sola vez el suelo, un poco como en aquellos sueños de prepotencia, en que algo nos lleva consigo, en una alfombra voladora, o en un pasillo rodante, en este caso… Y además estaba ese maldito libro que iba dando vueltas por su cabeza. Seguía allí todas las noches, se entreveía como en esos sueños que uno alcanza a ver justo al final, antes de despertar. Veía con claridad las páginas, los caracteres, no obstante no entendía nada de esas galimatías, esa cencerrada de palabras que iban desfilando con una velocidad alucinante ante sus ojos medio cerrados. Por supuesto, nunca habló del tema con nadie, sólo sus compañeros de dormitorio del internado de Rochefort, se enteraron de que todo lo que se le decía durante el día, lo impregnaba por la noche para surgir en sueños, en conflictos, y hasta en voces en latín, que, aunque suene extraño, él nunca lo había estudiado… Eran esos síntomas las únicas manifestaciones visibles o más bien audibles de su Libro, Iker, ya hecho un adulto, ansiaba saber algo más al respecto. Cursó psicología para procurar circunscribir el problema, pero sólo lo llevaron a callejones sin salida, a casos de escuela que no tenían nada que ver con su estatuto de Hombre-Libro, de hombre habitado por un libro, que no logra descifrar y que lo transporta todas las noches hacia los sueños… A duras penas se volvió profesor en un colegio de los suburbios. Este libro-rollo que iba desfilando ante sus ojos nunca lo dejaba en paz. Obsesionado, su grabador íntimo se llenaba de las peores endofasias. Su loquele tenía toda la traza de un caso de esquizofrenia, y seguía durmiéndose todas las noches, con este libro indescifrable, los especialistas del sueño que lo atendían no le brindaban soluciones concretas. ¿Qué significaba pues ese pre-sueño en forma de rollo que lo catapultaba en los brazos de Morfeo? Empezó a examinar con suma atención los conocimientos cosmogónicos de los amerindios. Descubrió que numerosas etnias usaban captadores de sueños en forma de triángulo, constituidos por ramitas de mimbre, plumas y hierbas. Supo que el indio medita y masculla sus oraciones, se adueña de sus captadores y los coloca encima de su lecho, para filtrar los malos sueños… A Iker le bastaron aquellas imágenes para ponerse a imitar estas prácticas rituales, para las cuales sólo una larga preparación y una fuerte auto convicción, permiten dar algunos resultados. Además, no se trataba de bloquear pesadillas, esas se volvieron cada día más esporádicas, sino descifrar un introductor libresco del sueño, cuya realidad se le escapaba. Por desgracia, por más que multiplicara los triángulos tejidos con paciencia colgados de los cuatro vértices de su habitación, ni un Algonquino habría reconocido en eso un captador de sueños… Por lo tanto se orientó hacia la informática diciéndose que podría crear un logicial sacado del saber ancestral de los Algonquinos. Colocó decenas de captadores chiquitos en forma de triángulo en las sienes y en la cabeza, conectados con su computadora, manteniendo al mismo tiempo el decorado anterior. Todas las noches se acostaba esperando que el Libro aparezca por fin en la pantalla. Eso le tenía la mente tan ocupada que un día se olvidó el cartapacio en la veranda de su apartamento, todo el día tuvo que improvisar sus clases, y se arrepintió muchísimo con tratar de inventar esa maldita máquina… Al día siguiente tiraba el mismo cartapacio en el contenedor de su edificio y recorrió más de un kilómetro hasta el centro de la ciudad con una bolsa de basura, menos mal que no pudo alcanzar el recinto del colegio suyo, donde sin duda sus alumnos lo habrían llevado en hombros… Iker estaba enfermo por esas experiencias que le impedían gozar plenamente la vida, ni se atrevía a dirigirse a las mujeres, y menos a sus colegas, de tanto miedo que le daba que descubrieran su secreto, se quedaba solito con ese libro, que lo habitaba y ahora esa máquina de mierda que sólo daba para unos garrapatos ininteligibles en la pantalla… Le fueron necesarios como diez años para que alcanzara su meta. De a poco, los microprocesadores grabaron esos extraños datos, y empezaron a desfilar palabras en la máquina. Al comienzo eran sólo eso: palabras sueltas. Pero el sistema fue mejorando y pudo, al fin, leer algo concreto… Iker llegó a leer por fin, cada mañana al despertar, la reseña íntegra de ese introductor del sueño que lo ponía tan distraído y medio loco. No le extrañó en demasía encontrar ahí las lenguas más extrañas, algonquino desde luego pero también fino y dene-caucásico… Emprendió pues la labor de traducir todos aquellos textos que se le antojaban notables, encallados en la noche de los tiempos. Para su mayor sorpresa comprobó que se trataba de poemas que él había escrito, en su lengua desde luego. A esta altura del relato, falta mostrarle, al lector impaciente, unos pasajes del Libro descifrado. El origen colorado de la vagina universal de los moscovitas embriagados de los amerindios masacrados del liberalismo consagrado de las palabras chasqueadas como latigazos de las palabras cantadas en voz alta que suenan en la garganta y luego en la nariz Palabras propulsadas por la boca quienes en mi hoja se acuestan… Pregúntale al polvo cuáles son sus secretos briznas de Escritura perdidas en el viento… [ ]Gracias diez mil a Carolina Orlando por sus pertinentes lecturas y correcciones [2]Zapatillas de paño de interior, pantuflas… [3]No existe en español un término para designar los « aufragadotes »: naufrageurs en francés, quienes por las noches de tormenta prendían fuegos en las dunas de la isla de Olerón y de otras costas, para desviar los barcos de su rumbo y asaltarlos de noche… [4]Cuentan que una noche una mujer degolló a su propio hijo naufragado, a la mañana siguiente se enteró al echar el cuerpo al agua y se pasó el resto de su vida lamentándose en la misma playa, llamada desde entonces: “La playa de la arrepentida”. En el libro mío del cual saco esta novela corta, Le livre et autres délivres, París, Société des Ecrivains, marzo de 2006, una pieza hace eco al relato que están leyendo, se titula “La playa de los lamentos”… [5]Una de las etimologías posibles en francés de Oléron: l’île aux larrons, la mayor isla de Francia, -excluyendo Córcega-, en Charente Marítimo, al norte de Burdeos y al sur de La Rochela, donde pasé los mejores años de mi vida… 12/04/2007 20:32 Autor: La Dirección. Enlace permanente. Tema: Narraciones. No hay comentarios. Comentar. Raúl González Tuñón – Argentina Prohibido celebrar el Primero de MayoEn la profunda soledad de las fábricas grises En la oscura herramienta silenciosa En los quietos arados pensativos En las minas que guardan el secreto del tiempo En los puertos que esperan con las naves calladas En los hangares pálidos y el petróleo cautivo En el olor a bosque derramado de los aserraderos musicales En la estación que invaden las libres mariposas En el bostezo de las frías oficinas En el libro cerrado sobre la mesa familiar En la lámpara sola que alumbró la vigilia En los niños que sueñan con las islas distantes En el canto que cantan los arrieros y el grillo En la lluvia que hace nacer las azucenas En el aire en el fuego en el agua en la tierra Nosotros nos hacemos presentes con el día. Nosotros los proscriptos miramos allá lejos Donde la primavera perdida está esperando El caballo muerto Medianoche. Sobre las piedras de la calzada, hay un caballo muerto. Aún faltan cinco horas para que venga el carro de "La Única" ÿ se lo lleve. Ese caballo viejo, hedoroso de sangre coagulada, ese pobre vencido, fue un obrero. Un hermano del pájaro. Un hermano del perro. Fue el hermano caballo, que anduvo bajo el sol, que anduvo bajo el agua, que anduvo entre los vientos, tirando de los carros, con los ojos cubiertos. Fue el hermano caballo. Ninguno irá a su entierro. Eche veinte centavos en la ranura A pesar de la sala sucia y oscura de gentes y de lámparas luminosa si quiere ver la vida color de rosa eche veinte centavos en la ranura. Y no ponga los ojos en esa hermosa que frunce de promesas la boca impura. Eche veinte centavos en la ranura si quiere ver la vida color de rosa. El dolor mata, amigo, la vida es dura, eche veinte centavos en la ranura si quiere ver la vida color de rosa. […] Y no se inmute, amigo, la vida es dura, con la filosofía poco se goza. Eche veinte centavos en la ranura si quiere ver la vida color de rosa. La luna con gatillo Es preciso que nos entendamos. Yo hablo de algo seguro y de algo posible. Seguro es que todos coman y vivan dignamente y es posible saber algún día muchas cosas que hoy ignoramos. Entonces, es necesario que esto cambie. El carpintero ha hecho esta mesa verdaderamente perfecta donde se inclina la niña dorada y el celeste padre rezonga. Un ebanista, un albañil, un herrero, un zapatero, también saben lo suyo. El minero baja a la mina, al fondo de la estrella muerta. El campesino siembra y siega la estrella ya resucitada. Todo sería maravilloso si cada cual viviera dignamente. Un poema no es una mesa, ni un pan, ni un muro, ni una silla, ni una bota. Con una mesa, con un pan, con un muro, con una silla, con una bota, no se puede cambiar el mundo. Con una carabina, con un libro, eso es posible. ¿Comprendéis por qué el poeta y el soldado pueden ser una misma cosa? He marchado detrás de los obreros lúcidos y no me arrepiento. Ellos saben lo que quieren y yo quiero lo que ellos quieren: la libertad, bien entendida. El poeta es siempre poeta pero es bueno que al fin comprenda de una manera alegre y terrible cuánto mejor sería para todos que esto cambiara. Yo los seguí y ellos me siguieron. ¡Ahí está la cosa! Cuando haya que lanzar la pólvora el hombre lanzará la pólvora. Cuando haya que lanzar el libro el hombre lanzará el libro. De la unión de la pólvora y el libro puede brotar la rosa más pura. Digo al pequeño cura y al ateo de rebotica y al ensayista, al neutral, al solemne y al frívolo, al notario y a la corista, al buen enterrador, al silencioso vecino del tercero, a mi amiga que toca el acordeón: -Mirad la mosca aplastada bajo la campana de vidrio. No quiero ser la mosca aplastada. Tampoco tengo nada que ver con el mono. No quiero ser abeja. No quiero ser únicamente cigarra. Tampoco tengo nada que ver con el mono. Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre y no quiero ser, jamás, una mosca aplastada bajo la campana de vidrio. Ni colmena, ni hormiguero, no comparéis a los hombres nada más que con los hombres. Dadle al hombre todo lo que necesite. Las pesas para pesar, las medidas para medir, el pan ganado altivamente, la flor del aire, el dolor auténtico, la alegría sin una mancha. Tengo derecho al vino, al aceite, al Museo, a la Enciclopedia Británica, a un lugar en el ómnibus, a un parque abandonado, a un muelle, a una azucena, a salir, a quedarme, a bailar sobre la piel del Último Hombre Antiguo, con mi esqueleto nuevo, cubierto con piel nueva de hombre flamante. No puedo cruzarme de brazos e interrogar ahora al vacío. Me rodean la indignidad y el desprecio; me amenazan la cárcel y el hambre. ¡No me dejaré sobornar! No. No se puede ser libre enteramente ni estrictamente digno ahora cuando el chacal está a la puerta esperando que nuestra carne caiga, podrida. Subiré al cielo, le pondré gatillo a la luna y desde arriba fusilaré al mundo, suavemente, para que esto cambie de una vez. El poeta murió al amanecer Sin un céntimo, tal como vino al mundo, murió al fin, en la plaza, frente a la inquieta feria. Velaron el cadáver del dulce vagabundo dos musas, las esperanza y la miseria. Fue un poeta completo de su vida y de su obra. Escribió versos casi celestes, casi mágicos, de invención verdadera, y como hombre de su tiempo que era, también ardientes cantos y poemas civiles de esquinas y banderas. Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada. Algunos, los más jóvenes, lo negaron después. Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos, los parroquianos del café, los artistas del circo ambulante, unos cuantos obreros, un antiguo editor, una hermosa mujer, y mañana, mañana, florecerá la tierra que caiga sobre él. Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman, un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire, un Schiller, un Bertrand, un Bécquer, un Machado, versos de un ser querido que se fue antes que él, muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta y una antigua fragata dentro de una botella. Los que le vieron dicen que murió como un niño. Para él fue la muerte como el último asombro. Tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido, y un pájaro en el hombro. 12/04/2007 20:18 Autor: La Dirección. Enlace permanente. Tema: Poesías. No hay comentarios. Comentar. 31/01/2007Ernesto Fernando Iancilevich - Argentina La palabra1. 31/01/2007 12:07 Autor: La Dirección. Enlace permanente. Tema: Ensayos. No hay comentarios. Comentar. Patricia Suárez - Argentina BLAV (Azulada)El corazón, si pudiese pensar, se pararía. 31/01/2007 11:59 Autor: La Dirección. Enlace permanente. Tema: Narraciones. No hay comentarios. Comentar. Amelia Biagioni - Argentina LluviaLlueve porque te nombro y estoy triste, porque ando tu silencio recorriendo, y porque tanto mi esperanza insiste, que deshojada en agua voy muriendo. La lluvia es mi llamado que persiste y que afuera te aguarda, padeciendo, mientras por un camino que no existe como una despedida estás viniendo. La lluvia, fiel lamido, va a tu encuentro. La lluvia, perro gris que reconoce tu balada; la lluvia, mi recuerdo. Iré a estrechar tu ausencia lluvia adentro, a recibir tu olvido en largo roce: Que mi sangre no sepa que te pierdo. De: “Sonata de soledad”- 1954- El azul Si te acercas a su reino ovalado, la puerta te engulle suavemente, y adentro en lugar de la puerta está la ley, que ordena: Hay que fijarse al tema azul cantando sin pasado: “Azul, azul, azul”, y alcanzar la soga que pende azul y enroscarla en el propio cuello distraído, y apoyando un pie, un párpado azul -con el otro encogido- en el vacío azul, en su mano sin palma, darse un gran envión en torno al eje, al ojo azul, girar desarrollándose sobre la mano del vacío azul, y cantar sin pasado: “Azul, azul, azul”, hasta que llegue el miedo, o el rojo con espuma. O el frío. De: “El humo” – 1967- No puedo privarme, aunque esté enfermo, de algo más grande que yo, que es mi vida: la potencia de crear. Vincent Van Gogh
Nuestro agradecimiento a la desinteresada colaboración de la Prof. Betty Rambaldo. 31/01/2007 11:56 Autor: La Dirección. Enlace permanente. Tema: Poesías. No hay comentarios. Comentar. 17/12/2006María Susana Ibañez - Argentina![]() El Cyberpunk, o no todo ha sido escrito todavía 17/12/2006 12:07 Autor: La Dirección. Enlace permanente. Tema: Ensayos. No hay comentarios. Comentar. Sonia Catela - Argentina![]() Fisuras | |