Letras del mundoESCRITORES CONTEMPORÁNEOS
DIRECTORA: Norma Segades - Manias TemasEnlaces
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Raúl González Tuñón – Argentina Prohibido celebrar el Primero de MayoEn la profunda soledad de las fábricas grises En la oscura herramienta silenciosa En los quietos arados pensativos En las minas que guardan el secreto del tiempo En los puertos que esperan con las naves calladas En los hangares pálidos y el petróleo cautivo En el olor a bosque derramado de los aserraderos musicales En la estación que invaden las libres mariposas En el bostezo de las frías oficinas En el libro cerrado sobre la mesa familiar En la lámpara sola que alumbró la vigilia En los niños que sueñan con las islas distantes En el canto que cantan los arrieros y el grillo En la lluvia que hace nacer las azucenas En el aire en el fuego en el agua en la tierra Nosotros nos hacemos presentes con el día. Nosotros los proscriptos miramos allá lejos Donde la primavera perdida está esperando El caballo muerto Medianoche. Sobre las piedras de la calzada, hay un caballo muerto. Aún faltan cinco horas para que venga el carro de "La Única" ÿ se lo lleve. Ese caballo viejo, hedoroso de sangre coagulada, ese pobre vencido, fue un obrero. Un hermano del pájaro. Un hermano del perro. Fue el hermano caballo, que anduvo bajo el sol, que anduvo bajo el agua, que anduvo entre los vientos, tirando de los carros, con los ojos cubiertos. Fue el hermano caballo. Ninguno irá a su entierro. Eche veinte centavos en la ranura A pesar de la sala sucia y oscura de gentes y de lámparas luminosa si quiere ver la vida color de rosa eche veinte centavos en la ranura. Y no ponga los ojos en esa hermosa que frunce de promesas la boca impura. Eche veinte centavos en la ranura si quiere ver la vida color de rosa. El dolor mata, amigo, la vida es dura, eche veinte centavos en la ranura si quiere ver la vida color de rosa. […] Y no se inmute, amigo, la vida es dura, con la filosofía poco se goza. Eche veinte centavos en la ranura si quiere ver la vida color de rosa. La luna con gatillo Es preciso que nos entendamos. Yo hablo de algo seguro y de algo posible. Seguro es que todos coman y vivan dignamente y es posible saber algún día muchas cosas que hoy ignoramos. Entonces, es necesario que esto cambie. El carpintero ha hecho esta mesa verdaderamente perfecta donde se inclina la niña dorada y el celeste padre rezonga. Un ebanista, un albañil, un herrero, un zapatero, también saben lo suyo. El minero baja a la mina, al fondo de la estrella muerta. El campesino siembra y siega la estrella ya resucitada. Todo sería maravilloso si cada cual viviera dignamente. Un poema no es una mesa, ni un pan, ni un muro, ni una silla, ni una bota. Con una mesa, con un pan, con un muro, con una silla, con una bota, no se puede cambiar el mundo. Con una carabina, con un libro, eso es posible. ¿Comprendéis por qué el poeta y el soldado pueden ser una misma cosa? He marchado detrás de los obreros lúcidos y no me arrepiento. Ellos saben lo que quieren y yo quiero lo que ellos quieren: la libertad, bien entendida. El poeta es siempre poeta pero es bueno que al fin comprenda de una manera alegre y terrible cuánto mejor sería para todos que esto cambiara. Yo los seguí y ellos me siguieron. ¡Ahí está la cosa! Cuando haya que lanzar la pólvora el hombre lanzará la pólvora. Cuando haya que lanzar el libro el hombre lanzará el libro. De la unión de la pólvora y el libro puede brotar la rosa más pura. Digo al pequeño cura y al ateo de rebotica y al ensayista, al neutral, al solemne y al frívolo, al notario y a la corista, al buen enterrador, al silencioso vecino del tercero, a mi amiga que toca el acordeón: -Mirad la mosca aplastada bajo la campana de vidrio. No quiero ser la mosca aplastada. Tampoco tengo nada que ver con el mono. No quiero ser abeja. No quiero ser únicamente cigarra. Tampoco tengo nada que ver con el mono. Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre y no quiero ser, jamás, una mosca aplastada bajo la campana de vidrio. Ni colmena, ni hormiguero, no comparéis a los hombres nada más que con los hombres. Dadle al hombre todo lo que necesite. Las pesas para pesar, las medidas para medir, el pan ganado altivamente, la flor del aire, el dolor auténtico, la alegría sin una mancha. Tengo derecho al vino, al aceite, al Museo, a la Enciclopedia Británica, a un lugar en el ómnibus, a un parque abandonado, a un muelle, a una azucena, a salir, a quedarme, a bailar sobre la piel del Último Hombre Antiguo, con mi esqueleto nuevo, cubierto con piel nueva de hombre flamante. No puedo cruzarme de brazos e interrogar ahora al vacío. Me rodean la indignidad y el desprecio; me amenazan la cárcel y el hambre. ¡No me dejaré sobornar! No. No se puede ser libre enteramente ni estrictamente digno ahora cuando el chacal está a la puerta esperando que nuestra carne caiga, podrida. Subiré al cielo, le pondré gatillo a la luna y desde arriba fusilaré al mundo, suavemente, para que esto cambie de una vez. El poeta murió al amanecer Sin un céntimo, tal como vino al mundo, murió al fin, en la plaza, frente a la inquieta feria. Velaron el cadáver del dulce vagabundo dos musas, las esperanza y la miseria. Fue un poeta completo de su vida y de su obra. Escribió versos casi celestes, casi mágicos, de invención verdadera, y como hombre de su tiempo que era, también ardientes cantos y poemas civiles de esquinas y banderas. Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada. Algunos, los más jóvenes, lo negaron después. Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos, los parroquianos del café, los artistas del circo ambulante, unos cuantos obreros, un antiguo editor, una hermosa mujer, y mañana, mañana, florecerá la tierra que caiga sobre él. Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman, un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire, un Schiller, un Bertrand, un Bécquer, un Machado, versos de un ser querido que se fue antes que él, muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta y una antigua fragata dentro de una botella. Los que le vieron dicen que murió como un niño. Para él fue la muerte como el último asombro. Tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido, y un pájaro en el hombro. 12/04/2007 20:18 Comentarios » Ir a formulario |
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